Enfermedad que ataca al banano pone en alerta a productores ticos

Fusarium Raza 4 es el nombre de un hongo que ataca a las plantaciones de banano. En Costa Rica los productores aún no se enfrentan a esta plaga, pero en países como Filipinas, China, Taiwán y Australia, entre otros, ha causado estragos en las plantaciones. Ante esta eventualidad productores e instituciones del país se ponen en alerta para evitar la llegada de esta enfermedad.

Esta no es la primera vez que la industria del banano se enfrenta al conocido Mal de Panamá –otro nombre para el Fusarium–, ya que en 1950 golpeó con fuerza al Gros Michel, tipo de banano que más se plantaba en aquellos años.

El Gros Michel es el famoso “banano criollo”, que tras su batalla con el Fusarium fue reemplazado por el Cavendish, la fruta que el país exporta en la actualidad.

A pesar de que el Cavendish es resistente al Fusarium, la enfermedad mutó a su cuarta cara, que sí ataca a este producto de exportación.

Al otro lado mundo, científicos y productores corren para encontrar una solución al Mal de Panamá, que se transmite por la tierra, además mediante el agua y equipo agrícola contaminado.

Según los datos de panamadisease.org al menos 10.000 hectáreas de Cavendish han caído ante el hongo en el mundo.

El mal por el momento se ha mantenido contenido afuera de América, pero es imposible prever si llegará al continente.

Defensas listas

“No hay que ser ligeros con las medidas”, aseguró Jorge Sauma, gerente general de la Corporación Bananera Nacional de Costa Rica (Corbana).

En un país que tiene sembradas unas 44.000 hectáreas de banano, donde 4.000 empleos directos –y 10.000 indirectos– dependen de esta industria es vital la preparación.

Corbana ya trabaja en equipo con el Ministerio de Agricultura (MAG) y equipos científicos para ponerle coto a la amenaza.

Con el MAG se buscan medidas preventivas, mientras que se coordina con científicos nacionales e internacionales para blindar al país ante la eventual llegada del Mal de Panamá.

Opciones basadas en biología molecular permiten a los estudiosos caminar en búsqueda de soluciones por pasillos no explorados con anterioridad.

Para Sauma la lucha debe darse en varios frentes, incluyendo a todos los países productores.

“Al ser transmitida por tierra necesitamos que Panamá y Nicaragua también participen con medidas para evitar la propagación”, explicó Sauma.

Como parte de las medidas locales Corbana movió el Congreso Internacional del Banano a Estados Unidos, además implementar una política de reuniones solo en países no productores.

Por el momento el banano tico se encuentra seguro, pero las autoridades están alerta, ya que el peligro ronda.