El Niño amenaza la producción de banano en América Latina: hasta 1,36 millones de toneladas en riesgo

La producción de banano en América Latina enfrenta una nueva amenaza climática ante la posibilidad de que el fenómeno de El Niño provoque lluvias extremas, inundaciones y períodos de sequía en distintas regiones agrícolas. Durante octubre de 2026, representantes del sector advirtieron que las alteraciones meteorológicas podrían comprometer los rendimientos y la disponibilidad de fruta para exportación. Una estimación presentada por Fairtrade America contempla, en un escenario extremo, pérdidas potenciales de hasta 1,36 millones de toneladas, equivalentes a aproximadamente 75 millones de cajas. Se trata de una proyección de riesgo y no de daños ya registrados.

La preocupación alcanza especialmente a Ecuador, Colombia y Perú, países donde el banano constituye una actividad agrícola y exportadora relevante. Las consecuencias no serían iguales en todas las zonas productoras: mientras algunas plantaciones podrían enfrentar precipitaciones excesivas y suelos saturados, otras quedarían expuestas a temperaturas elevadas y falta de agua. Esta combinación dificulta la planificación de las cosechas y aumenta las necesidades de inversión en infraestructura, sanidad vegetal y manejo del suelo. El riesgo climático aparece cuando los productores ya enfrentan mayores gastos en fertilizantes, transporte y protección fitosanitaria.

En Colombia, los problemas asociados con las lluvias ya dejaron antecedentes durante 2026. De acuerdo con información de la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura), más de 3.000 acres de plantaciones, equivalentes a unas 1.214 hectáreas, sufrieron inundaciones durante los primeros meses del año. Estos episodios afectaron la disponibilidad de fruta para exportación incluso antes de las condiciones de El Niño que preocupan al sector. La situación muestra la vulnerabilidad de las plantaciones frente a eventos de precipitación intensa, especialmente cuando el exceso de agua dificulta las labores agrícolas y altera el funcionamiento de los sistemas de drenaje.

Lluvias, sequías y enfermedades elevan el riesgo productivo

Uno de los principales problemas asociados con las inundaciones es el deterioro de las condiciones sanitarias. Los suelos saturados pueden favorecer la dispersión de determinados patógenos y complicar el manejo de enfermedades que afectan al banano. Entre las principales amenazas mencionadas por el sector aparecen Fusarium TR4, Moko y Sigatoka negra, problemas fitosanitarios que requieren medidas de prevención y vigilancia. El Fusarium TR4 resulta especialmente preocupante porque puede permanecer en el suelo durante períodos prolongados y no existe un tratamiento curativo que permita recuperar las plantas infectadas.

Las regiones que enfrenten temperaturas elevadas y escasez de precipitaciones podrían experimentar dificultades diferentes. La falta de agua disponible para riego puede afectar el crecimiento de las plantas y reducir el tamaño y peso de los racimos, con consecuencias sobre los rendimientos comerciales. En ambos casos, los productores necesitan adaptar sus prácticas para sostener la productividad. Las pérdidas potenciales de 1,36 millones de toneladas corresponden a una hipótesis extrema, por lo que todavía no es posible anticipar cuánto banano dejaría efectivamente de producirse ni cómo se distribuirían los daños entre los países exportadores.

Las inversiones preventivas ya forman parte de las estrategias utilizadas en algunas regiones. En Perú, productores están incorporando coberturas vegetales, compost, biocarbón y prácticas destinadas a mejorar la estructura y resistencia de los suelos frente a las precipitaciones intensas. También se menciona el uso de Trichoderma, un hongo beneficioso empleado en determinados programas de manejo sanitario. En Ecuador, una plataforma de información climática permite consultar datos meteorológicos y satelitales para seguir las lluvias y los riesgos asociados con la Sigatoka. Estas herramientas pueden mejorar la capacidad de respuesta, aunque su implementación requiere recursos económicos y asistencia técnica.

Los costos de producción presionan la rentabilidad del banano

El problema climático coincide con una situación económica compleja para numerosos establecimientos bananeros. El aumento de los precios de los fertilizantes, el transporte y las medidas de prevención sanitaria eleva el costo de producir cada caja de fruta. Cuando estos gastos no son acompañados por mejoras en los precios de comercialización, los márgenes de los agricultores pueden reducirse y limitar su capacidad para invertir en infraestructura y tecnología. La preocupación no se concentra únicamente en las pérdidas que podría ocasionar El Niño, sino también en la posibilidad de que productores con menor respaldo financiero tengan dificultades para sostener su actividad.

La necesidad de mejorar los ingresos de los agricultores también comenzó a reflejarse en los mecanismos de comercialización. Fairtrade anunció una actualización de sus precios mínimos para banano, que entrará en vigor para contratos iniciados el 1 de enero de 2027. Los nuevos valores representan incrementos promedio del 5,6% en el nivel Ex Works y del 3,9% en el nivel FOB, con diferencias según el país de origen. La medida está dirigida a mejorar las condiciones económicas de productores y trabajadores certificados, aunque no constituye un aumento general obligatorio para todas las exportaciones de banano de América Latina.

Según la organización, 35.516 productores y trabajadores certificados se encuentran comprendidos dentro del alcance de la actualización. Además del precio mínimo aplicable, el sistema contempla una prima de US$1 por caja, destinada a inversiones productivas o proyectos comunitarios. Estos recursos pueden contribuir a financiar mejoras en las explotaciones, aunque la capacidad de adaptación también depende de las condiciones particulares de cada finca y de la estabilidad de sus relaciones comerciales. Los contratos de mayor duración aparecen como una alternativa para facilitar la planificación de inversiones ante riesgos climáticos recurrentes.

La evolución del fenómeno climático será determinante para conocer sus efectos sobre las exportaciones de banano durante los próximos meses. Por ahora, no existen cifras confirmadas sobre pérdidas futuras ni estimaciones definitivas de aumentos de precios para los consumidores. La disponibilidad de fruta dependerá de la intensidad de las lluvias o sequías, la situación sanitaria y la capacidad financiera de los productores para sostener sus plantaciones. Las condiciones que se registren en Ecuador, Colombia y Perú serán especialmente relevantes para evaluar el abastecimiento de los mercados internacionales en 2027.

Fuente: https://www.agrolatam.com/agricultura-latam/el-nino-amenaza-la-produccion-de-banano-en-america-latina-hasta-1-36-millones-de-toneladas-en-riesgo/

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