La amenaza del Fusarium Raza 4 Tropical (Foc R4T) vuelve a movilizar a los países productores de banano y plátano de América del Sur. Este 30 de octubre de 2026, la Comunidad Andina (CAN) y la Cooperación Alemana para el Desarrollo anunciaron la renovación de su alianza para fortalecer la prevención y vigilancia de esta enfermedad, cuya presencia ya fue confirmada en Colombia, Perú y Ecuador. El acuerdo, que tendrá una duración de 18 meses, busca mejorar la capacidad de respuesta ante nuevos focos y proteger una actividad agrícola de la que dependen miles de familias, además de una parte importante del comercio agroexportador regional.
La preocupación sanitaria se intensificó con la confirmación del hongo en Ecuador, registrada en diciembre de 2025, que se sumó a los antecedentes de Colombia y Perú. La enfermedad representa un desafío para los sistemas de vigilancia fitosanitaria porque requiere medidas de prevención, detección temprana y control del movimiento de materiales que puedan favorecer su dispersión. Para los productores, el riesgo no se limita a la aparición de casos dentro de una plantación: también involucra la continuidad de la actividad, los costos de bioseguridad y la necesidad de preservar el abastecimiento de los mercados.
El Fusarium Raza 4 Tropical preocupa a los países productores de banano
El acuerdo fue suscrito en Lima por el secretario general de la Comunidad Andina, Gonzalo Gutiérrez Reinel, y la directora residente de la cooperación alemana GIZ ConoSur, Katja Anne Kammerer. La iniciativa dará continuidad al proyecto regional ALER4TA, iniciado en 2023, que reúne esfuerzos para mejorar la vigilancia, la prevención y la respuesta ante emergencias fitosanitarias. La cooperación comprende a Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, los cuatro integrantes de la CAN, aunque la información difundida hasta el momento identifica presencia confirmada del patógeno en tres de esos países.
Uno de los principales objetivos consiste en fortalecer los mecanismos de detección temprana y notificación oportuna de posibles casos. La estrategia también contempla mejorar el manejo integrado y sostenible de la enfermedad, junto con la aplicación de protocolos de bioseguridad para regular el tránsito de personas y material vegetal. Estas acciones resultan especialmente importantes en las zonas productoras, donde la circulación de trabajadores, equipos y plantas exige controles para reducir los riesgos de dispersión. El convenio también prevé capacitación para productores y técnicos locales, con el propósito de mejorar la preparación frente a situaciones de emergencia sanitaria.
La dimensión regional del problema explica la decisión de coordinar las respuestas entre países. Durante la firma, las autoridades de la Comunidad Andina destacaron que el Fusarium Raza 4 Tropical constituye una amenaza que no se detiene en las fronteras nacionales. La producción bananera forma parte de cadenas agrícolas y comerciales que conectan a miles de establecimientos con centros de empaque, operadores logísticos y mercados internacionales. Por eso, una vigilancia insuficiente en una zona productora puede aumentar los riesgos sanitarios para otras áreas, incluso cuando se encuentran bajo distintas jurisdicciones.
Drones, inteligencia artificial y controles para proteger las plantaciones
La renovación del convenio también contempla ampliar las capacidades del Centro Regional de Inteligencia Fitosanitaria de la Comunidad Andina (CRIFCAN), una herramienta tecnológica administrada por la Secretaría General del organismo. Su función es facilitar el acceso a información sanitaria y contribuir a que las autoridades identifiquen prioridades de vigilancia y adopten decisiones frente a posibles amenazas. El fortalecimiento de esta plataforma apunta a mejorar la coordinación entre los servicios fitosanitarios nacionales y respaldar las tareas de seguimiento del hongo en las áreas agrícolas de la región.
Entre las herramientas consideradas para mejorar la vigilancia se encuentran los drones y la inteligencia artificial, tecnologías mencionadas por la directora residente de GIZ ConoSur, Katja Anne Kammerer, durante la presentación del acuerdo. Su incorporación se plantea como parte de una estrategia para fortalecer la observación de los cultivos y la detección de situaciones que requieran atención de los equipos técnicos. La cooperación también busca mejorar la preparación institucional y los mecanismos de coordinación regional, aspectos fundamentales para organizar respuestas oportunas ante posibles emergencias fitosanitarias.
La alianza tiene antecedentes concretos. Desde el comienzo del proyecto ALER4TA, en 2023, los países participantes avanzaron en el fortalecimiento de la vigilancia y detección temprana, la elaboración de lineamientos regionales y la realización de simulacros de respuesta ante emergencias. La nueva etapa busca dar continuidad a ese trabajo y ampliar las capacidades de los organismos responsables de la sanidad vegetal. La cooperación alemana también destacó la importancia de proteger los medios de vida de las familias productoras y fortalecer las cadenas de valor agrícolas vinculadas con los mercados internacionales.
Para el sector bananero, el desafío será convertir estos compromisos en medidas de prevención y vigilancia sostenidas dentro de las zonas productivas. La confirmación del Fusarium Raza 4 Tropical en tres países andinos obliga a mantener controles sanitarios y mejorar la capacidad de reacción ante eventuales nuevos casos. Durante los próximos 18 meses, el trabajo conjunto estará concentrado en cuatro áreas: detección y notificación, manejo de la enfermedad, bioseguridad y fortalecimiento técnico. La evolución sanitaria de las plantaciones será determinante para evaluar los resultados de esta nueva etapa de cooperación.